Mensaje Fr. Mauricio Campos Valdés, Capellán Colegio San Antonio

Mensaje Padre Mauricio Campos Valdés

800 AÑOS DE ORDEN FRANCISCANA

 

La nueva orden fundada por Francisco en Rivotorto hay que entenderla a la luz de otros movimientos espirituales de su época. De hecho, en los primeros años tuvieron serias dificultades y fueron rechazados en muchas regiones porque, por muy fieles a la Iglesia católica que fueran, en el aspecto externo no se diferenciaban mucho de algunas sectas heréticas que pululaban en la Europa de los siglos XII y XIII.

El papa Gregorio VII (1073-1085) había puesto en marcha un proceso de renovación en la Iglesia que no tardó en dar como fruto nuevas formas de vida monástica: san Bruno y los Cartujos (1084), san Bernardo y los Cistercienses (1112), san Norberto y los Canónigos Regulares (1124), y el nacimiento de las órdenes militares: Hospitalarios de San Juan de Jerusalén (1050), Caballeros Templarios (1119), Caballeros Teutónicos (1187).

Sin embargo, al comienzo del pontificado de Inocencio III (1198), culminación de la reforma gregoriana, el modelo monástico tradicional va dejando paso a nuevas formas de entender la vida religiosa, más acordes con los tiempos: los Trinitarios de san Juan de Mata, dedicados al rescate de esclavos y cautivos, y los Carmelitas de Bertoldo de Calabria, que ponen el acento en el voto de pobreza.

La mayor novedad, sin embargo, fue la aparición en occidente de una nueva sensibilidad espiritual que nace del contacto con las nuevas culturas griega e islámica y se desarrolla al compás del paulatino crecimiento de las ciudades y de la burguesía. En ese ambiente, los ricos burgueses empiezan a descubrir el Evangelio y desean practicarlo imitando la vida de los apóstoles y de la primitiva comunidad de Jerusalén, centrando el interés en la pobreza, itinerancia, predicación y vida en común.